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ACONCAGUA - HISTORIA Y ALTITUD
1.
ALTURA
2.
ORIGEN DE SU NOMBRE
3.
EL EJERCITO ARGENTINO EN EL ACONCAGUA
4.
LA FUERZA AÉREA
ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
5.
LA GENDARMERÍA NACIONAL
ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
6.
PRIMERA MUJER GENDARME EN
LA CUMBRE DEL ACONCAGUA
7.
LA POLICÍA FEDERAL
ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
HISTORIA
A ambos lados del Coloso de América vivieron en la remota antigüedad los araucanos y los aymaras. Más tarde los Incas, procedentes del lejano Cuzco, invadieron estas regiones llevando consigo su cultura y la dulzura de su lengua; el quechua. No hay datos, sin embargo, de sus correrías por la alta cordillera y la montaña quedó, al parecer, aislada de leyendas por la altura de sus pasos y la desolada inmensidad de las altas cumbres batidas por vientos glaciares. Por extensión esta región es conocida también como los Andes Cuyanos. Esto era al menos lo más difundido, pero a principios de 1985 y en una zona poco transitada por montañeros fue descubierta una momia incaica. El cuerpo, al parecer de un joven, fue sacrificado en el lugar (5.000 mts.) y junto a él se encontraron ofrendas tales como plumas, estatuillas, etc.
Aún después de más de 300 años de dominio español, habremos de llegar al siglo XIX para entrar en la verdadera historia alpinística de la montaña: en el año 1817 el General Don José de San Martín, "el primer montañés de América" atravesó los altos pasos fronterizos entre
la Argentina y Chile por la región de los gigantes andinos: Aconcagua, Mercedario y Tupungato. Al norte y sur respectivamente del primero, pasó un numeroso ejército de más de 5.300 hombres, con 9.280 mulas y 1600 caballos, por collados a más de
4.000 metros de altura y cayó inesperadamente sobre Chile, liberando al país de la dominación española. La sorpresa de tina ruta insospechada en una estrategia clásica, decidió el éxito de San Martín y el final de un largo dominio español en esta región de los Andes Centrales.
En 1835, el barco científico de Darwin recaló en el puerto de Valparaíso. Este fue uno de los primeros hombres de ciencia en facilitar datos sobre la montaña. Con Darwin, el francés Pierre-Joseph Pissis y el citado General San Martin, se brindaron los primeros estudios y datos científicos sobre el Aconcagua y su entorno, en la primera mitad del siglo pasado.
En 1883, el alemán Paul Gussfeldt, en condiciones de equipos extremadamente difíciles y prácticamente a la descubierta de itinerarios, inicia brillantemente la historia de la conquista de esta montaña, dentro de la precariedad de medios de un andinismo incipiente. Con datos imprecisos de situación de la cumbre en la cartografía de la época, parte en febrero de Chile y logra alcanzar la altura de
6.560 metros. Su notable aventura, a tan solo
500 metros de la cumbre abren el camino a futuras expediciones.
En 1896, la expedición dirigida por el científico y alpinista inglés Edward Fitz Gerald, busca una ruta distinta a la de Gussfeldt: ha llegado por
la Argentina y entra inicialmente por el Valle de Vacas, buscando el pie de la montaña, desde Puente del Inca y Valle de los Horcones. Descubre la ruta que después será normal. Al siguiente año, en enero de 1897, durante la segunda expedición de Fitz Gerald, el guía suizo que le acompañara también en el intento anterior, Mathías Zurbriggen, el día 14 asciende en solitaria, por primera vez en la historia del Aconcagua. Cuatro semanas más tarde en compañía de Stuart Vines y Nicolás Lanti, vuelve a vencerlo por segunda vez.
El primer argentino en llegar a la cima fue el Teniente Nicolás Plantamura, formando parte de una expedición italiana dirigida por Renato Chabod, este logro se llevó a cabo el 8 de marzo de 1934, acompañados por el arriero chileno Mariano Pastén Castro, este logro se llevó a cabo el 8 de marzo de 1934. Después de estas primeras ascensiones y hasta el año 1946, la montaña es coronada una veintena de veces por expediciones de distintas nacionalidades, de ellas la primera argentina corresponde al año 1942 y está totalmente compuesta por militares. En 1940, se realiza la primera ascensión femenina por Adriana Bance de Link. En 1944, un grupo de tres andinistas chilenos dan la primera para su país.
En 1934, se abre la primer ruta totalmente inédita desde la normal. Una expedición polaca, además de ascender por primera vez el Mercedario (6.800 mts. ) (al norte del Aconcagua y en
la Provincia Argentina de San Juan), explora el macizo hasta entonces poco conocido del Cordón de
la Ramada, y entran al pie del Aconcagua por
la Quebrada de Relinchos y por la cara este, abren una nueva ruta a la gran montaña, la cual a partir de ese momento recibe el nombre de "Glaciar de los Polacos". Los integrantes de este grupo fueron Konstanty Narkiewicz-Jodko, Adam Karpinski, Jan K. Dorwaski, Stefan Daszynski, Stefan Osiecki y Víctor Ostrowski.
En diciembre de 1951 una expedición internacional (argentino-chileno-boliviana), organizado por el Teniente Ibáñez, quien delegó la jefatura de la misma a Guillermo Parra (en ese entonces Presidente del Club Andinista Mendoza) y fue además integrada por Ana Rovner de Severino (fotógrafa), Roberto Busquets, Jorge Moder, Edmundo Pérez Crivelli, Guillermo Sanjinés Rojas, Douglas Moore Ichazo, Eric Simon, Carlos Wlach, Hermann Hans Rudolf Kark. Los Suboficiales del Ejército Argentino, Aparicio, Samuel Esteban y Felipe Alejandro Godoy Godoy, Los hermanos Alfredo y Mario Patrucco, el Teniente Primero Julio Argentino Cobos, Bernardo Rázquin, Enrique Lúquez, Miguel Angel Gil, José Núñez, Castro y Gino Corinaldesi. La mayoría logró la cumbre en esos días (Parra, Kark, Rázquin, Busquets, entre otros lo hicieron el 21.12.51 integrando un grupo de las 3 nacionalidades). Se transmitió por radio desde los 6400 mts lográndose una excelente recepción con Arturo y Durso Pinto que operaban los equipos en
la Ciudad de Mendoza. Fue esta una de las más importantes expediciones de la época. En 1953, Federico Marmillod, su esposa Dorly y los mendocinos Fernando Grajales y Teniente Francisco Gerónimo Ibañez trazan otra vía, el filo sud-oeste, la que estuvo invicta hasta 1978.
No se detiene la exploración del Aconcagua, quedando al fin la fabulosa pared Sur. Esta pared tiene
3.000 metros de desnivel y es toda escalada en grados superiores, en roca y hielo, de dificultad extrema y con aplicación de escalada artificial por encima de los
6.000 metros. Cuando en 1954, el 25 de febrero los franceses Pierre Lesueur, Adrien Dagory, Edmund Denis, Lucien Berardini, Guy Poulet, al mando de René Ferlet abrieron la vía del espolón central que lleva directamente a la cumbre, se conceptuó como la mayor hazaña del montañismo técnico. En 1984, la francesa Marie Bouchard se convierte en la primera mujer que vence la pared.
Con anterioridad, en enero de 1982, un grupo de yugoeslavos dirigidos por Zarko Trusnovec, haciendo gala de un alto espíritu deportivo y una fina técnica, realiza la "direttisima" de la cumbre sur ( sur-sur ).
1- ALTURA
La cumbre más elevada de América, se halla emplazada en
la República Argentina, Provincia de Mendoza, Departamento de Las Heras. No constituye límite internacional, ya que sus aguas, de acuerdo al sistema de "divertium acquarium" corren íntegramente hacia el territorio argentino.
Lo circundan por le oeste y sudoeste
la Quebrada y el Valle de Los Horcones, que sirven de lecho al río del mismo nombre; por el sur,
la Quebrada de Horcones Inferior; por el norte y el este el Valle de Las Vacas, corriendo por él, el Río homónimo; sobre el faldeo del este, nace el Arroyo de los Relinchos que va a engrosar las aguas del Vacas.El Monte
Aconcagua no es un volcán, es un ancho pedestal de sedimentos marinos, cubiertos por una masa volcánica andesítica que forma parte de su cumbre; es un elevado macizo que culmina en dos cumbres, norte y sur, siendo la más elevada la primera de ellas. Se encuentra aproximadamente entre los 70º de longitud oeste y los 32º 40' de latitud sur, en su totalidad dentro de territorio argentino.
Sobre su altura exacta existe alguna controversia dada por la diversidad de sistemas de medición y los márgenes de error de los mismos. De acuerdo a las mediciones de
la Comisión Geodésica de
la Facultad de Ciencias Exactas de
la Universidad de Buenos Aires es de 6.959 mts., con un error de 1 mt.
En los alrededores se encuentra una gran cantidad de cumbres que superan los
5.000 metros, en las cuales es posible aplicar toda clase de técnicas, de la ascensión simple hasta la escalada de roca y hielo.
En el Valle de Horcones, en mérito a sus dificultades, tenemos en primer lugar el Corro Cuerno de 5.462 mts cubierto casi completamente de hielos eternos; luego tenemos el Tolosa de 5.430 mts; Catedral de 5.535 mts.; De los Dedos de 5.018 mts.; México de 5.083 mts. y Almacenes de
4.510 metros. En el Valle de Vacas, se encuentran el Santa María, de 5.100 mts.; el Cúpula de 5.250 mts. y otros muchos que sería largo enumerar.
2-ORIGEN DE SU NOMBRE
Es de suponer que no habrá pasado inadvertida su inmensa mole a los pobladores primitivos, ya que se destaca netamente a la distancia entre sus colosos vecinos. Su nombre evidentemente indígenas y según los que afirman que es de origen quechua, derivaría de "Ackon Cahuak" y se traduciría por "Centinela de Piedra". Los que enraízan en el araucano, afirman que viene de "Aconca - Hue", expresión mapuche aplicada al río del mismo nombre, al que se dice en Chile "viene del otro lado" ya que antiguas creencias suponían que el río Aconcagua nacía en los faldeos del monte de igual nombre.
3-EL EJERCITO ARGENTINO EN EL ACONCAGUA
ESTA INFORMACION FUE EXTRAIDA DEL LIBRO “ACONCAGUA – ARGENTINA” (Capítulo XI - El Ejército Argentino en el Aconcagua) DE ALFREDO EDUARDO MAGNANI Y LUIS ALBERTO “RUDY” PARRA – EDICIONES DHAULAGIRI - 1981
En el invierno del año 1929, recuerda el libro “Historia del Aconcagua”, el Ejército Argentino inició sus actividades en las montañas que enmarcan la minúscula localidad cordillerana de Puente del Inca, con un curso de esquí dirigido por el Teniente Coronel Edelmiro J. Farrell, Jefe del Regimiento 16* de Infantería “Cazadores de los Andes”
La presencia del Coloso se impuso espontáneamente en los espíritus de los jóvenes oficiales que desde la boca del Valle de los Horcones contemplaron admirados su soberbia presencia, y despertó en ellos la irrefrenable ambición de explorarlo y alcanzar su cima.
A partir de ese momento, las tropas de montaña argentinas desarrollaron una empeñosa y productiva actividad en el Aconcagua, transitando sus más recónditos senderos y logrando, reiteradamente, la ascensión a sus cimas; la construcción y conservación de refugios; el rescate de accidentados y enfermos y colaborando permanentemente con las expediciones, de toda nacionalidad, que año tras año intentan su escalamiento.
Pretender confeccionar una detallada nómina de los militares que han recorrido el macizo y trepado a sus cumbres, es una tarea que escapa a los límites y pretensiones de esta obra. Por ello nos limitaremos a mencionar a las personas y hechos que por su singular relevancia –dentro de nuestro humilde criterio- fueron trascendentes en la actividad deportivo-militar enmarcada en la cima de América.
La primera expedición militar argentina al Aconcagua se concretó en diciembre de 1929, esto es, pocos meses después de concluido el primer curso invernal. Fue proyectada y ejecutada por los Tenientes Roberto V. Nazar y Hernán Pujato, los Cabos Primero Carlos Torres y Oscar P. Suárez y los Soldados Mauricio Silva y Amadeo Canale.
El decidido grupo partió a lomo de mulas desde
la Ciudad de Mendoza a través de la precordillera, Uspallata, Punta de Vacas y Puente del Inca, trayecto que les demandó tres jornadas de marcha.
Apenas arribados a esta localidad tomaron rumbo hacia Plaza de Mulas, montados, iniciando desde allí la ascensión hasta pisar la altura de 6.600 mts. En este sitio fueron sorprendidos por una fuerte tormenta de viento que los inmovilizó e impidió proseguir.
Depositaron en el punto máximo obtenido una plaqueta recordatoria de su audaz intento y emprendieron el descenso enceguecidos por el viento blanco. El Teniente Pujato sufrió congelamiento en los pies y en las manos.
El General Nazar fue uno de los pilares en la estructuración de las Tropas de Montaña del Ejército Argentino y el General Pujato, el pionero de la presencia de nuestro Ejército Argentino en
la Antártida.
En enero de 1932, el sargento Ayudante Francisco Fretes, acompañado por el soldado Sabá Rodríguez y el baqueano Basilio Aguilera se introdujo en el espectacular valle de los Horcones, acampando en las proximidades del sitio denominado Piedra Grande. De allí partió solo y a pie. Luego de una marcha de 20 horas llegó a una altitud - según sus propias estimaciones- de
6.800 metros.
Un fuerte temporal de nieve y viento le impidió proseguir su intento por lo que se replegó al pie de la montaña.
Al año siguiente Fretes regresó. Fueron sus compañeros el soldado Pablo Castro y el arriero Enrique Lezcano y con ellos levantó un campamento intermedio de aclimatación en la confluencia de ambos ríos Horcones.
Hasta ese verde paraje descendió un arriero de la expedición de Anselmi, que se encontraba operando en la montaña, para solicitar auxilio dado que uno de los miembros de aquel grupo, Helmut Reissing, estaba semicongelado e inconsciente en el campamento de 5.600 mts. Fretes partió de inmediato en ayuda del montañés enfermo; le encontró en Plaza de Mulas en tal estado de gravedad que al otro día falleció. Le correspondió así ser al Sargento Fretes ser el primer militar comprometido en el rescate de una víctima del monte.
Días después, el entusiasta suboficial realizó un nuevo intento para encaramarse a la orgullosa cima. Con su improvisado equipamiento se dirigió hacia las alturas. Alcanzó montado el punto llamado Nido de Cóndores, lugar desde el que regresó el arriero con sus animales. Prosiguieron Fretes y Castro la subida por el filo noroeste hasta encontrarse en las inmediaciones de
la Gran Canaleta. En este punto debieron desistir de su propósito afectados por el mal de altura y azotados por un implacable viento huracanado.
El nombre del Teniente Nicolás Plantamura ingresa en el agreste escenario del Aconcagua en el año 1934 para quedar incorporado a él en forma definitiva como el primer argentino que logró escalar la cima superior del "Centinela de Piedra" y plantar en ella
la Bandera Nacional.
Plantamura, mendocino de origen, pertenecía al Regimiento16º de Infantería de Montaña, preparó en forma concienzuda su empresa. Previo a lanzarse a la aventura analizó las características de la montaña, como así las experiencias de sus antecesores. Ascendió los cerros Almacenes y Tolosa, vecinos del Coloso, como etapas previas a su lance final, obteniendo así una adecuada aclimatación, preparación técnica y comprobación de la eficacia de sus equipos.
Como consecuencia lógica de su minuciosa preparación Plantamura logró la ansiada meta, añadiendo así el nombre de los argentinos a la ya legendaria historia de la montaña más elevada de América, el día 8 de marzo de 1934, en compañía de los montañeses italianos P. Ceresa, E. Ceresa, P Giglhione, R. Chabod y el famoso baqueano Mariano Pastén.
Los Subtenientes Ernesto Riportella y Francisco Merediz, conjuntamente con el ya célebre andinista alemán Juan Jorge Link, penetraron en el macizo en marzo de 1938 para emular la hazaña de Plantamura.
Instalaron su campamento de altura sobre los 5.700 mts. Y desde ese punto Riportella y Link treparon hacia la cúspide que aparentemente se encontraba casi al alcance de la mano. Sobre la costa 6.300 mts. Armaron un improvisado vivaque a modo de estación intermedia para acortar la jornada decisiva. Al siguiente día con esfuerzos tremendos superaron los 6.800 mts. Allí fueron detenidos por la increíble furia del viento que les impedía respirar. Agotados, iniciaron el descenso hacia Plaza de Mulas.
Emiliano Huerta fue uno de los oficiales del Ejército Argentino poseedor de una prolongada y fructífera actuación sobre las más importantes montañas de la cordillera.
Le correspondió ser el argentino que por primera vez lograra encaramarse a la cima principal del Monte Tronador; ascendió también importantes montañas de los Andes Centrales, tales como el Tupungato, Polleras, Santa María, Tolosa, Laguna, Maipo, etc. y ejerció la jefatura de
la Segunda Expedición Argentina al Himalaya de 1955/1956 (Monte Dhaulagiri-Himalaya del Nepal). Conocido es su destacado desempeño en los Hielos Continentales Patagónicos, a cuyo estudio y exploración dedicó muchos años.
El primer intento del Teniente Huerta al monte Aconcagua se remonta al año 1941, oportunidad en la que y en compañía del Sargento Jorge Aníbal Martínez y los soldados Barrios y morales y los andinistas civiles Juan Semper, Juan Módica e Hipólito Pérez, se lanzó a la conquista de la cima continental.
En un audaz y decidido asalto solitario, Huerta superó los 6.900 mts., donde se enfrentó a un invencible viento blanco que le impidió proseguir. Durante el transcurso de su expedición fue rescatado el cadáver del sacerdote Kastelic.
Al siguiente año, el Teniente Huerta encabezó una nueva expedición compuesta por el Teniente Alfredo Lago, Subtenientes León Allegri y Arturo Pasqualis Politi, Cabos Primeros Carlos Grassetti y Ramírez.
Nuevamente en el año 1945 hizo su aparición Huerta en el englaciado anfiteatro de Horcones Superior. Dirigió en la oportunidad una numerosa expedición cuyo objetivo primordial era la formación de un nuevo núcleo de militares aptos para desempeñarse en la alta montaña. Sus componentes fueron: Sargento Ayudante Demecio Roberto Páez, Sargento Primero Jorge Aníbal Martínez, Sargento Julio César Cernuda, Ayudante de gendarmería Oscar Maure y los andinistas civiles Dr. Antonio Ruiz Beramendi, Tibor Sekelj, Samuel Videla, Augusto Vallmitjana y Alejandro Hemmi.
Simultáneamente otra expedición militar se aproximaba al Coloso con tres objetivos concretos: instalar a la mayor altura posible un refugio permanente; rescatar los cadáveres de Link y Adriana Bance y ascender a la cumbre.
Su jefe fue el Teniente Primero Valentín Julián Ugarte con un equipo integrado por: Teniente Primero Cirujano Roger E. Zaldívar, Teniente Orlando Hugo Yansen, Subtenientes Ignacio Rodolfo Nazar, Jorge Roberto Gonzalez Naya y Eduardo Miguel Arancet, Sargento Primero Antonio A. Saligari, Sargento Samuel Carduner, Sargento Enfermero Osvaldo C. Gonzalez, Cabo Primero Julio C. Alvarez, Cabos Aldo Budassi, Enrique Lúquez y Ademar E. Braconi, Cabo Conscripto Pablo Yañez y el andinista civil Félix F. Fellinger.
Las expediciones fueron sorprendidas, mientras cubrían la etapa hasta Plaza de Mulas, por un violento temporal de nieve y viento de características inusitadas para la época y que les exigió replegarse hasta Puente del Inca. Durante el descenso el Subteniente Nazar sufrió severas congelaciones en el pie izquierdo.
Restablecidas las condiciones normales del tiempo, se organizó un nuevo equipo con: Tenientes Primeros Emiliano Huerta y Valentín Julián Ugarte, Sargento Ayudante Demecio R. Páez, Sargento Primero Jorge A. Martínez, Ayudante de Gendarmería Oscar Maurem Sargento Julio C. Cerrnuda y soldados Esteban Torres, Andrés I. Galetti, Pedro H. Romero, Buenaventura R. Massa, Ramón D. Pereyra, Carlos M. Arias, Tomás Sosa Villanueva, Anacleto Mercan y los andinistas civiles Dr, Antonio Ruiz Beramendi, Tibor Sekelj, Alejandro Hemmi, Augusto Vallmitjana y Raúl Videla. Alcanzaron la cima Huerta, Páez, Martínez, Maure, Sekelj y Ruiz Beramendi.
En el interior de
la Gran Canaleta, próximo al punto cimero, descubrieron los cadáveres de Link y Adriana Bance, sin poder rescatarlos.
Pero el entusiasmo de Huerta por el grandioso Aconcagua no quedó satisfecho con su doble triunfo, sino que su próxima meta sería vencerlo nuevamente, pero en la estación invernal.
En julio de 1953, Huerta encabeza un aguerrido grupo de andinistas militares en un sacrificado intento invernal. Le acompañaron en la difícil aventura, el Sargento Ayudante Baqueano Nicolás Belindo Avila, Sargento Ayudantes Alejandro Felipe Godoy, Jorge A. Martínez y Víctor Soler, Suboficial Mayor de Gendarmería Oscar A. Maure y Sargentos Humberto Vasalla, Fernando Her y Rodolfo Ramos.
El esfuerzo fue excepcional. La tremenda altitud y el extremo frío invernal se opusieron tenazmente al avance de los andinistas, pero su temple y decisión triunfaron finalmente, alcanzando la helada cima Huerta, Godoy y Vasalla.
Recordemos que Godoy escaló numerosas cumbres de la cordillera e integró
la Primera y Segunda Expediciones Argentinas al Himalaya de 1954 y 1955/56 (Monte Dhaulagiri-Himalaya del Nepal) y Vasalla fue también miembro de
la Segunda Expedición al Himalaya y posteriormente sufrió graves congeladuras en sus pies en el triunfal ascenso al difícil pico Yerupaja en
la Cordillera de Huayhuas, del Perú.
El Teniente Primero Valentín Julián Ugarte, que obtuvo su bautismo en el Aconcagua en 1945, se convierte en los años posteriores en un asiduo visitante a la montaña. Ha dicho de él un ilustrado historiador del andinismo argentino: "Ugarte fija su nombre al célebre monte con firmeza indestructible e inicia una sorda lucha contra el monarca cordillerano que durará años (1945, 1946 y 1951) y culminará su acción con hechos extraordinarios e incorporará el Aconcagua a la zona de influencia del deporte regular, destruyendo al paso su legendaria fama de cerro sólo accesible para los hombres excepcionales".
En febrero de 1946 Ugarte reinicia su marcha hacia la gran montaña para cumplir el triple objetivo que se había fijado en la temporada anterior. Le acompañaron en esta nueva cruzada: Tenientes Primeros Orlando H. Yansen, Alberto Marini, Teniente Primero Cirujano Roger Zaldívar, Sargento Felipe A. Aparicio, Sargento Enfermero Osvaldo González y Suboficiales Belindo Avila, Samuel Esteban y soldado Guerra y los andinistas civiles Alfredo Eduardo Magnani, Roberto L. Testoni, Héctor González y Juan Ramón Gómez Castro.
Logró la expedición su propósito de instalar el refugio permanente más alto del mundo, que fue llamado "Teniente Nicolás Plantamura" y fueron rescatados los restos mortales de Link y Bance. Finalmente y cumplimentando su último objetivo llegaron a la cumbre: Ugarte, Saligari, Aparicio, de Biasey, Esteban y Testoni.
Dirigió en años posteriores, Ugarte, varias expediciones al Coloso para la instalación de tres nuevos refugios, efectuar rescates y apoyar diversas expediciones internacionales.
Fue Ugarte un gran activo y eficaz dirigente de los deportes de montaña en
la Argentina, desempeñando importantes cargos, tales como Vicepresidente de
la Federación Argentina de Ski y Andinismo; fundador y Presidente Honorario de
la Asociación Mendocina de Actividades de Montaña. Inteligente estudioso del andinismo en sus aspectos más variados, posee Ugarte una importante colección de trabajos literarios y periodísticos sobre el Aconcagua y ha sido coautor de una importante obra sobre el Coloso de América.
La Escuela de Guías de Montaña y Trekkings de
la Provincia de Mendoza, lleva hoy el nombre de “Coronel Valentín Julián Ugarte Z.”
Fruto de tal ilustres predecesores y maestros de la montaña surge, años después, la inolvidable personalidad del Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez.
Ibáñez fue un entusiasta cultor de los deportes de montaña desde su niñez, transcurrida en la ciudad de Mendoza. Logró escalar importantes cumbres de los andes Centrales, entre otros El Plata, Tupungato, Tolosa, etc. Y en especial el Aconcagua cuya cima norte pisó en cinco oportunidades y una la sur, integrando la expedición Marmillod que la superó a través de una nueva vía, la sudoeste. Participó también en la histórica expedición francesa que ascendió por primera vez el difícil Fitz Roy; en la expedición argentina a
la Cordillera Real de Bolivia que ascendió los cerros Illimani y Huayna Potosí, dirigida por Alfredo E. Magnani en integrada por Héctor Perone y el Sargento Ayudante Víctor M. Bringas; realizó cursos de escalamiento en
la Escuela Nacional de Ski y Alpinismo de Chamonix, Francia, conjuntamente con Alfredo E. Magnani y Carlos Sonntag, donde obtuvo el título de Aspirante-Guía. Finalmente desempeñó, con acierto, la jefatura de
la Primera Expedición Argentina al Himalaya de 1954 ( Monte Dhaulagiri-Himalaya del Nepal) en la que se obtuvo la mayor altitud lograda )hasta la fecha de impresión del libro “Aconcagua Argentina”) por un grupo de montañeses argentinos ( 8.050), empresa en la que perdió la vida.
La Compañía de Cazadores de Alta Montaña con sede en Puente del Inca, al pie del Aconcagua, ha recibido su nombre, como así numerosas calles y escuelas del país, en merecido reconocimiento a un militar y deportista ejemplar y de trayectoria internacional.
Numerosos han sido los oficiales, suboficiales y soldados del Ejército que han recorrido el Aconcagua para enfrentarse a su cima esquiva. Muchos de ellos lograaron la meta en varias oportunidades y escribieron páginas de arrojo y decisión y evidenciaron una excelente preparación física y técnica.
Podemos entre ellos recordar a: Capitán Gustavo Eppens, Teniente Jorge Monett, Suboficiales E. Barrionuevo, Bellindo Avila, C. Lescano, Víctor M. Bringas, Samuel Esteban, Lucas Serrano, Suboficial de Aeronáutica Manuel Svars, Teniente Portillo, Teniente Córdoba, Capitán Gastón Driolet, Teniente Luis M. Croce, Teniente Abel Carlos Balda, Sargento César Darvich y otros.
Con frecuencia ha correspondido, y corresponde aún, a decididas comisiones militares realizar el rescate de montañeses fallecidos, heridos o enfermos en las laderas del Coloso. Esas generosas operaciones de socorro se han concretado en algunas oportunidades por expresa solicitud de los compañeros do allegados del andinista afectado, o en otras por el encuentro casual del grupo militar con la expedición de emergencia. En todos los casos la respuesta ha sido inmediata, amplia y consecuente con las normas de hermandad y solidaridad que rigen la actividad montañera en todo el orbe. Debemos señalar también que
la Fuerza Aérea Argentina ha colaborado, en forma muy eficaz, en esos operativos, mediante el empleo de sus helicópteros.
La colaboración de las dos Fuerzas se ha producido en algunos casos en forma conjunta. Ejemplo de ello fue la expedición catalana que en 1980 logró descender por primera vez en esquís desde la cima del Aconcagua, a través de su ruta noreste.
Algunos de los rescates merecen destacarse por las dificultades y riesgos con los que debieron enfrentarse sus participantes.
En 1944 partieron hacia la montaña los Subtenientes Ignacio Rodolfo Nazar y Jorge Raúl Orfila, los Sargentos Carlos Grassetti y Samuel Carduner y el Cabo Primero Ricardo Alippi para descender el cadáver del Dr. Schiller, obteniendo pleno éxito en su misión.
Una comisión integrada por los Tenientes Eppens y Mottet, bajó en 1949, los cadáveres de los andinistas Kneild, Freire y Sargento Mas.
Otra búsqueda que logró contornos dramáticos por las singulares condiciones del mal tiempo bajo las cuales debió desarrollarse fue la cumplida en 1965 bajo la dirección del valiente y experto andinista e instructor militar Teniente Abel Carlos Balda, quien contó con la eficaz colaboración del Capitán Gastón Driolet y los suboficiales De Petris y César Darvich, veteranos montañeses y profundos conocedores del monte y que logró su cometido al traer los restos del sacerdote mejicano De
la Mora y del andinista Alemán Peter Raab.
Digno de mencionarse también fue el operativo de rescate del cadáver del japonés Masao Uji, ejecutado en 1974, bajo la personal dirección del General Jorge Olivera Rovere, Comandante de
la VIII Brigada de Infantería de Montaña, con el decidido apoyo del Teniente Coronel Benjamín Rufino Nazar, el Teniente Gustavo Eppens y los andinistas civiles Horacio Lara, Carlos
Alberto Sanjurjo Bagnardi y Félix Vallée.
Encomiable labor han cumplido las Tropas de Montaña del Ejército en el traslado, construcción y conservación de los refugios estables existentes en el Aconcagua.
Fue el andinista alemán Juan Jorge Link el precursor de estas instalaciones, al colocar una casilla desarmable en su postrera expedición de 1944.
Próximo a la cota 6.000 mts. Levantó un refugio desarmable, de material plástico, de base cuadrada de 2 x 2 mts. de lado por 3,50 mts. De alto, que fue anclado mediante cuerdas a las rocas circundantes.
La violencia de los vientos en poco tiempo destruyó totalmente esa construcción, de la que en la actualidad no queda resto alguno.
En 1946, el Teniente Primero Ugarte instaló el refugio "Teniente Nicolás Plantamura", cuyas medidas son: 1,70 de altura por 1,50 de ancho y 1,60 de largo.
Ugarte, ya con el grado de Mayor y ejerciendo
la Vicepresidencia de
la Federación Argentina de Ski y Andinismo, vuelve al Aconcagua para cumplir el mandato de esa institución consistente en la construcción de tres nuevos refugios en la montaña.
Con la amplia y eficaz colaboración del Ejército instaló los albergues previstos, luego de un mes de extenuantes trabajos sobre grandes altitudes. Así quedaron instalados los refugios "Libertad", próximo al "Teniente Nicolás Plantamura" e "Independencia", que colocado al pie del torreón cumbrero, obtuvo el galardón de ser la construcción estable más alta del mundo.
En Plaza de Mulas Superior se construyó el refugio denominado "Primera sección de Exploradores Baqueanos-Cuyo" de 3 x 4 mts. De lado y 2,30 de alto, también con techo y dos aguas.
También colaboró el Ejército argentino en la construcción del refugio "Berlín", en sitio vecino al "Teniente Nicolás Plantamura", que fue donado por
la Cruz Roja Alemana y transportado por la expedición científica dirigida por el Dr. Hans Albrech.
En 1971, el Ejército a través de
la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña "Teniente Primero Francisco G. Ibáñez", construyó en Plaza de Mulas Inferior el refugio "Ejército de Los Andes", importante construcción de material que posee varios dormitorios, comedor, cocina y sanitarios. La concreción de este proyecto ha significado un valioso aporte del Ejército a las actividades turístico-deportivas en la bella región del Coloso de América.
Finalmente debemos recordar el pequeño refugio levantado también por el Ejército al pie de la impresionante Pared Sur, en apoyo a la expedición francesa de 1954 y que lamentablemente fue destruido, poco después, por los aludes.
No podemos terminar este humilde resumen, sin recordar (entre otros) a un sinmúmero de montañeros militares que lograron la cumbre más alta de América (pecando por olvidar a muchos) recordamos a: General de División Juan Manuel Llavar, Cnel. Néstor Azuaga, Cnel. Mario Abel Godoy; Cnel. César Marini, Cnel. Diego Julio Oswald, Tcnel. Valentín Edgardo Ugarte Moreno, Tcnel. José Herminio Hernández, Tcnel. Ricardo Juarez, Tcnel. Lucas Rufino Rivero, Tcnel. Pablo Pistón, Tcnel. Miguel Isturiz, Mayor Fabian Iribas, Mayor Luis María Bordet, Mayor Anibal Márquez, Capitán Rossini, Tte. 1ro. Oprandi y entre otros a los Suboficiales: Mayor Gabino Cruz, Principal Juan Riveira, Principal Cardozo, Principal Juan Carlos Martínez, Principal Moisés Serapio, Principal Victor Vergara, Sargento Ayudante Roa, Sargento Ayudante Baqueano Roux y Sargento Primero Roberto Cruz. Esta lista no es completa y pedimos disculpas a los que por no disponer de los medios de información no han sido incluidos.
4-LA FUERZA AEREA
ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
Un Helicóptero Lama en la cumbre
Fue el 27 de octubre de 1977 fue todo un desafío y demostración de valor, intrepidez, garra, fortaleza de espíritu, profesionalidad y la nobleza de una máquina: EL LAMA.
Cómo fue esa cumbre...? En ese entonces el Teniente Héctor Alberto Pereyra, hoy Vicecomodoro, nos relata en forma sencilla los movimientos importantes y dice:
“la mañana del 27 de octubre de 1977 volaba sobre el Cordón del Plata con el instructor francés Jacques Bralet de
la Aeroespatiale. El tiempo era excepcional”
“A Jacques le dije: vamos al Aconcagua...! y como dos niños cómplices en el juego compartieron la respuesta.
“Teníamos que gastar combustible para reducir el peso. Volamos por el Cordón del Plata, Río Mendoza, Puente del Inca, Horcones, Las Cuevas..Enfrentamos la pared oeste. En pocos minutos el Lama se elevó hacia los
7000 metros sobre el nivel del mar”
Tres cumbres...
Pereyra recuerda a viejos camaradas del Escuadrón Lama de
la IV Brigada Aérea como son: Paco Alonso, Crippa y sigue su relato “Eran las 12. Fue como ir en un ascensor. El helicóptero se elevó majestuosamente. Seis veces intentamos aterrizar en la cima. Logramos tres”
Para Pereyra y Bralet, el primer toque de los esquíes del Lama con el piso del Aconcagua, generó múltiples sensaciones. Dieron gracias a Dios y el aviador argentino recordó a sus seres queridos (a su esposa Marta que en Buenos Aires cumplía los últimos días del embarazo de su primogénito Augusto Gabriel), en tanto que su instructor francés llevaba su recuerdo surcando el Atlántico a su familia residente en Europa.
Lograr esta hazaña tuvo valores muy significativos para
la Fuerza Aérea Argentina, la proeza motivó un sinnúmero de felicitaciones, tanto es así que el Departamento de Estudios Históricos ubicó al 27 de octubre de 1977 dentro de las efemérides del arma
Fue en su momento un récord mundial y el Escuadrón Lama recibió condecoraciones y distinciones especiales Entre ellas la de los Gobiernos de Austria y Mendoza y de las cancillerías de
la Argentina y Chile.
El Escuadrón Lama - IV Brigada Aerea
Pero no todas fueron rosas para el Escuadrón Lama que muchas vidas salvó a lo largo de años de positiva labor en la zona del Aconcagua en especial, pero en forma general en toda nuestra precordillera, media y alta montaña y hoy está enquistado en el sentimiento de los mendocinos como una de sus queridas unidades de Búsqueda, Rescate y Salvamento.
Y digo que no fueron rosas, puesto que además de algunos accidentes en la zona del Cordón del Plata (lugar de entrenamiento de pilotos y personal), donde perdieron algunas máquinas, costó la vida de los Tenientes MARTIN MASSONNAT; GUSTAVO RODRIGUEZ y GERMAN DEMMER (Estos dos últimos del “Escuadrón
55”) en 1986 y en 1996 al 1er. Tte. ALFREDO LUCAS MONTENEGRO y el Suboficial Principal ALBERTO JULIAN MAZAGATOS y en el Aconcagua y tratando de localizar a un andinista argentino, también dejó su vida en la zona del Glaciar de los Polacos el Teniente JORGE NELSON JUAREZ en 1981, en tanto que su mecánico Cabo Principal MARCELO CALDERON fue milagrosamente rescatado por la otra máquina que estaba en el lugar y trasladado a Mendoza donde salvaron su vida.
La Operación
del "Lama" en
la Montaña
El vuelo del helicóptero en montaña, reviste características muy particulares, que lo transforman en una actividad totalmente diferente al vuelo de estas aeronaves en la llanura.
Es una actividad sumamente riesgosa y delicada, lo cual hace que el piloto necesite un alto grado de entrenamiento que debe ser perfeccionado día a día, vuelo a vuelo.
Para hacer el vuelo en montaña una actividad segura y operativa, en el año 1977 arriba desde Francia el instructor Jacques BRALET quien enseñó a nuestros pilotos las delicadas técnicas de operación y “mañas” para el vuelo a grandes altitudes.
Estos pilotos fueron quienes transmitieron a los nuevos alumnos, y los conocimientos fueron pasando y pasan de generación en generación, no sólo dentro del ámbito de la Fuerza Aérea.
La seguridad cumple un papel fundamental en este tipo de vuelo, al igual que la supervivencia en caso de accidente, esto es más que suficiente para que dentro de las técnicas que utiliza el Escuadrón para el Vuelo en Alta Montaña es la de realizarlo siempre con dos helicópteros o “en sección”, como así se denomina para aumentar la seguridad de la Misión.
La forma de volar en sección (
dos helicópteros juntos) fue enseñado por el instructor Francés, método que todavía se utiliza y que en muchas oportunidades ha demostrado su importancia y eficacia.
La confianza en sí mismo, la seguridad en la operación, la experiencia en el vuelo, el estudio permanente de las limitaciones de la aeronave, el conocimiento de las propias limitaciones, de la topografía, de la meteorología son factores esenciales que deben reunir todo piloto de montaña.
No obstante, hay uno que es el más importante de todos y es el profundo respeto a la montaña y a sus misterios insondables, ya que pese a todo, el hombre no puede ir en contra de la naturaleza. Cuando éste se ha creído superior a ella o ha tratado de vencerla por la fuerza, ha sido la causa más común de accidentes.
Además, en caso de una emergencia en montaña, la única carta con que cuenta el piloto es su experiencia y serenidad, que lo llevará a tratar de salvar su vida y la de sus tripulantes, ya que el helicóptero se vuela sin paracaídas y sin asiento eyectable.
Los Jefes de Escuadrones desde su creación fueron: Capitán César MAGNI " TERO", Mayor Francisco ALONSO "PACO", Mayor Carlos A. CASTILLO "PUMA", Capitán Víctor F. SOLER "FLECHA", Mayor Oscar CRIPPA "CACHO", Mayor Juan C. CASTILLO "PELCHÍN", Mayor Juan J. FERNÁNDEZ "ALFIL", Mayor Osvaldo J. ALBANESI " PUMA" y actualmente el Mayor Fernando G. GIUDICE “ ROBLE”.
Ellos han sido los responsables de lograr la instrucción, capacitación y especialización, en más de 25 años de vida, de 41 pilotos de Helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina y colaborar en la instrucción de pilotos de helicópteros del Ejército Argentino y la Gendarmería Nacional Argentina.
UN ESCUDO – UN LEMA
La Fuerza Aérea Argentina establece que todo Escuadrón debe poseer un distintivo que lo identifique como tal.
En él debe expresarse la tarea o el medio donde principalmente desarrolla su actividad, siendo responsabilidad des sus miembros la confección del mismo.
El significado del escudo del Escuadrón LAMA es:
ROTOR: es el medio sustentador del helicóptero, que le permite al igual que los pájaros el poder volar.
ALAS DE CÓNDOR ESTILIZADAS: caracteriza al cóndor con su intrépido vuelo entre montes y quebradas, majestad de las alturas, atento y vigilante, señor del aire, conquistador de cumbres.
A
concagua: Mirador de Piedra, techo de América, implica el dominio de la Cordillera como ámbito de trabajo.
CIELO: Ambiente donde máquina y hombre, cobran dimensión, acercándose de alguna manera a Dios.
BÚSQUEDA Y RESCATE: Por ser la misión que cumple el Escuadrón.
Un Rico Historial Deportivo
También en esta recordación merece ser incluida la reconocida “Patrulla Alas Argentinas” ( cuyo lema era “Siempre en las alturas, mas cerca de Dios”) que desde los años 50 y desde la IV Brigada Aérea con asiento en Mendoza incursionó en varias oportunidades en el Cerro Aconcagua.
Integraron la misma, entre los más recordados: 1er. Teniente (Hoy Brigadier) Miguel Sánchez Peña, Capitán Nicolás Kindsersky, los Suboficiales Osvaldo Barrozo, Leopoldo Fanelli, Luis Polo, Hugo Eduardo Santi, Humberto Godoy, el radiotécnico Nicolás Sánchez y el agente civil Manuel Rafael Bugallo, entre otros.
También participaron en varias expediciones de la Fuerza Aérea, el recordado Bernardo Razquin y los Suboficiales Miguel Cáffaro y Manuel Svars, además de los Hermanos Cunietti
Importantes trabajos sobre poliglobulia realizó en 1955 el Capitán Bioquímico Ricardo Calpe quien tomó muestras de sangre en Plaza de Mulas y a 6400 mts. logrando, desde el punto de vista científico, detalles desconocidos sobre el comportamiento del ser humano a grandes alturas.
5-LA GENDARMERIA NACIONAL
ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
La XI Agrupación Mendoza de la Gendarmería Nacional Argentina tiene su asiento en la Ciudad de Mendoza y es cabecera de diversas Unidades en esta Provincia cuyana.
De ella depende el Escuadrón 27 “Punta de Vacas” con asiento en la misma localidad cordillera y justamente sobre el nacimiento del Río Mendoza en la confluencia de los ríos de las Vacas, Cuevas y Tupungato.
Allí fue creado y tiene su área de influencia sobre el corredor andino que discurre en la ruta internacional Nro. 7 que une a la Argentina con Chile a través del Túnel Cristo Redentor, EL GRUPO DE RESCATE DE ALTA MONTAÑA.
Podemos reseñar en estos últimos 10 años numerosas expediciones al Aconcagua, entre ellas a la conformada con la Gendarmería Francesa en 199
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(primera en su tipo), la de la Escuela de las Américas (USA) y numerosas más de entrenamiento, búsqueda, rescate y también para lograr su cumbre. Este grupo logró también ascender otros picos importantes tales como El Plata, Catedral, Tolosa, López, Frey, Pissis, Santa Elena, Tronador (picos Argentino e Internacional), el Escabroso y el Tórtolas (Rep. De Chile), entre otros.
Asimismo su personal ha efectuado diversos cursos para mantener un nivel técnico/profesional acorde a los momentos actuales del mundo globalizado. Entre otros podemos citar a cursos intensivos de esquí, de navegación y rescates en ríos de montaña, de andinismo, en roca y en hielo, de moto enduro y cuadriciclo, de politraumatizados en alta montaña, de contingencias químicas, de escalada moderna, por nombrar solamente alguno de los más importantes.
Su labor no se centra solamente en el Cerro Aconcagua, donde con animales y medios mecánicos se han efectuado numerosos rescates (de muertos, heridos y extraviados), sino que también en jurisdicción de la precordillera mendocina y la alta montaña de Mendoza, San Juan y La Rioja, el personal de esta fuerza de seguridad ha desplegado su ayuda a mineros, deportista y pobladores, con problemas.
También a partir de la temporada 2001/2002 en el Cerro Aconcagua, fue contratado el helicóptero Lama GN 912 (“Papelito”) de esta Fuerza y piloteado por el experimentado Comandante Luis A. Basualdo, por parte del Parque Provincial Aconcagua (Gobierno de Mendoza) para abastecer logísticamente los campamentos de Guardaparques, Servicio Médico y Policía de Mendoza, el relevo de su personal y la labor más importante que es la de evacuación de accidentados y enfermos, con la celeridad y profesionalidad que cada caso exige para intentar salvar vidas de argentinos y numerosos extranjeros que año tras año intentan hollar la cumbre más alta de las Américas.

Fotografía de la placa dejada en la Cumbre del Cerro Aconcagua, en nombre de la
TRIGÉSIMA PROMOCIÓN DE CADETES
de Gendarmería Nacional por el Alférez Mario Serrano (quien fallece en un intento al Monte Dhaulagiri en el Cordón de los Himalayas integrando la 5ta. Expedición Argentina en 1981). Esta placa (de varios kilos de peso) es rescatada por el Oficial de la Policía de Mendoza Sr. Luis Alberto “Rudy” Parra con fecha 06.01.75.
La misma fue entregada por el citado Oficial a la Jefatura de la Policía de Mendoza y posteriormente ésta fue donada por autoridades policiales al Museo de la Gendarmería Nacional en Buenos Aires, donde actualmente se encuentra depositada.
6-PRIMERA MUJER GENDARME EN LA CUMBRE DE ACONCAGUA
La inédita hazaña de una joven de 23 años llamada CLAUDIA GIMENEZ, convirtiéndose en un hito histórico para Gendarmería Nacional, que integra desde hace apenas tres meses el Grupo de rescate del Escuadrón 27 “PUNTA DE VACAS”; se concreto cuando el día 07 de febrero a las 14,45 horas clavo la bandera argentina junto a sus compañeros en el Coloso de América.
Esta joven es hija de un Suboficial retirado, Sanjuanina que actualmente cursa el Tercer año de la carrera de Biología en la Universidad de San Juan.
Luego de haber sorteado una serie de pruebas psicofisicas para pertenecer al Grupo de Rescate y recién en enero de este año, tras una expedición piloto a Plaza de Mulas; se la propuso para escalar los 6.959 metros de altura.
Desde entonces y con un sueño bajo el brazo, la audaz gendarme entrenó duro durante un mes, a la par de sus camaradas hombres para cumplir el objetivo. Así fue que realizó los cursos teóricos y prácticos de primeros auxilios, de manejo de la respiración, diversos ejercicios de piernas y una rutina de aeróbicos, que incluyeron distintos tipos de trotes.
Tan fuerte fue el impacto de la odisea de esta chica que fue homenajeada por la cúpula de Gendarmería, quienes la felicitaron por el inédito suceso.
La acompañaron en dicha actividad de escalamiento el Alférez D DAVID DANIEL FLORES, los Sargentos CARLOS MARCELO ROSSETTI y RUBEN FRANCISCO MARECO; y El Cabo JUAN CARLOS SARAVIA; quienes regresaron en perfectas condiciones a su Unidad de origen y se reintegraron previo a recibir un merecido descanso, a sus tareas diarias.
UN POCO MAS DE LAS ASCENSIONES DE PERSONAL
DE GENDARMERÍA NACIONAL EN OTRAS MONTAÑAS ARGENTINAS
OPERACIÓN VEINTICINCO: TUPUNGATO SUR
El 30 de enero de 1963, una cordada integrada por tres escaladores miembros de la expedición de Gendarmería Nacional, al Volcán "Tupungato", de 6.800 metros s.n.m., alcanzó por la vertiente Sur de este macizo montañoso la cumbre principal de la referida montaña.
En homenaje al 25 aniversario de la creación de la Gendarmería Nacional, fue denominada la expedición organizada por esta Institución al Volcán "Tupungato" con el nombre de "Operación 25".
INTEGRANTES:
La "Operación 25" fue integrada por personal superior y subalterno de Gendarmería Nacional y un grupo de andinistas civiles de conocida actuación en las montañas de Los Andes y del extranjero. Ellos fueron:
Comandante Principal D. JUAN A. BURGOS SANTA CRUZ
; Jefe de la Operación. Se desempeñó en igual cargo en expediciones al Ojos del Salado (Provincia de Catamarca); Cerro Aconcagua(Ruta noroeste) y Cerro Tupungato (ruta norte).
Segundo Comandante D. OSCAR ALBERTO ORTlZ
; escalador. Con actuaciones también en el Cerro Aconcagua.
Alférez D. PEDRO ALONSO
; perito-cineasta. También con actuaciones en expediciones al Cerro Aconcagua.
Doctor D. ALFREDO E MAGNANI
; Asesor técnico y escalador, integrante de la Primera Expedición Argentina al Himalaya y otras numerosas ascensiones a los Andes y Alpes.
Señor FERNANDO GRAJALES
; escalador, asesor fotográfico integrante también de la Primera Expedición Argentina al Himalaya y otras a los Andes.
Señores: ALBERTO VENDRELL, JUAN CARLOS TRETROP y LUIS ALBERTO ARAUJO
, todos con diversos trabajos andinísticos cumplidos en las montañas de la zona y que integraron cordadas de abastecimiento y de altura.
Capitán D. BENJAMIN RUFINO NAZAR
; integró la expedición especialmente invitado, en representación del Comando de Agrupación Montaña Cuyo, quién registra en su haber, a más de numerosos reconocimientos y exploraciones, varias ascensiones andinísticas destacadas tales como: Volcán Maipo, Cerro Laguna, Cerro Cuerno, San Pablo, etc.
Integraron además la Operación los siguientes Suboficiales y Gendarmes:
Sargento Primero AMERICO MOREIRA
, a cargo de la columna de cargueros.
Sargento Primero Enfermero ADOLF0 CHESSINI.
Cabo Primero GREGORIO GUEVARA, conductor.
Cabo EVARISTO CORVALAN, conductor.
Cabo Comunicaciones HORACIO SUAREZ, radio-operador
Gendarme FRANKLIN GONZALEZ.
Gendarme ALFREDO MURUA.
EL VOLCAN TUPUNGATO:
El Volcán "Tupungato" de 6.800 mts. de altura se alza en la Cordillera de los Andes, dentro del territorio de la Provincia de Mendoza, sirviendo de hito natural limítrofe con la República de Chile, aproximadamente a 80 kilómetros al Sur del monte Aconcagua. Hasta la fecha su cumbre solo ha sido alcanzada por el filo o cresta del Norte, la cual si bien no carece del todo de obstáculos, no ofrece tampoco serias dificultades, más que las propias de las montañas de gran altura.
A mas de la aspiración de la expedición de la Gendarmería de alcanzar la cumbre del Tupungato y cerrar así la anterior trayectoria lograda mediante el coronamiento de las cúspides de colosos andinos tales como el Ojo del Salado, Mercedario y Aconcagua, obtenidos en comisiones anteriores, era objetivo primordial de ella, el reconocimiento integral y la preparación técnica de su personal sobre el vasto valle glaciario ubicado en la vertiente Sur del Volcán Tupungato y que da nacimiento al río Tunuyán,
La expedición partió con una caravana de 37 mulares el día 15 de enero de 1963, del Puesto Se- "Primer Alférez PORTINARI", sito en la vertiente del Paso El Portillo. Tras haber sorteado el elevado paso mencionado, de 4.300 mts. de altitud, se descendió al Valle del Tunuyán, donde luego de haber pernoctado en el Refugío Militar "Real de la Cruz" se instaló el campamento base en el "Real de la Overa" a 2.800 mts. Seguidamente la expedición se trasladó a un nuevo campo avanzado próximo a
las nacientes del río Tunuyán en lugar denominado "Vega del Pichón", lugar rico en pastos y adecuado naturalmente para servir de punto de partida en los trabajos avanzados con ganado mular.
El 30 de enero, la cordada de asalto integrada por MAGNANI, ORTIZ y TRETROP, ayudados por buen tiempo que desde temprano se insinuó, partió en dirección a la cumbre.
En los primeros metros se utilizó como ruta la gran lengua glaciaria que desciende de Ia cumbre del Tupungato, en el fílo limítrofe, para luego introducirse en un abrupto espolón rocoso que mediante diversas maniobras de escalada, conduce en forma directa a la cumbre principal del Tupungato la que fue alcanzada a las 15.15 horas. En ella se localizó una pirca semiderruída en la que se hallaba el libro de cumbres dejado por la expedición de MAGNANI en 1948 y otro dejado por 1a última expedición que había alcanzado ese punto, en 1956 e integrada por los andinistas KARK y MAS como así también una Bandera Argentina y otra de Alemania Occidental, allí depositadas por estos últimos.
Luego de asentarse la ascensión en los libros de cumbres, se reconstruyó la pirca depositándose en ella el Pabellón Nacional con la expresa solicitud a futuros visitantes de que no sea retirada de ese
lugar; como también diversos banderines representativos de Unidades de la Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino.
Inmediato a la pirca cumbre a se extendió una larga banderola de colores vivos para ser divisada por los aviones a reacción de la IV Brigada Aérea, que en forma ininterrumpida habían sobrevolado la montaña durante los últimos días, en procura de Ia localización de los grupos de altura.
De inmediato se inició el descenso hasta el campamento tres, donde luego de pernoctar se arribó al dos y en compañía de los miembros de la cordada allí radicada, se descendió hasta el uno.
Conforme lo planificado una cordada había partido desde el campamento "Los Afligidos" en dirección al campamento uno, encontrándose en el primer Circo y colaborando con los grupos de altura en el repliegue de materiales y equipo, operación que se cumplió sin novedad hasta el campamento base y posterior retorno al Puesto "Alférez Portinari".
OTRA ASCENSION:
Cabe señalar que el mismo día en que se logró la cumbre del Tupungato otro grupo perteneciente a la "Operación 25" y que se encontraba radicado en el campamento base, alcanzó la cumbre del cerro "Castillo del Marmolejo", de aproximadamente 5.000 mts., y a las 11.00 horas.
Este grupo fue integrado por: Capitán NAZAR, Sargento Primero MOREIRA, Cabo SUAREZ y el señor ARCE, baqueano de la zona.
COLABORACION DEL EJERCITO Y AERONAUTICA:
Eficaz colaboración obtuvo la "Operación 25" de las fuerzas del Ejército y Aeronáutica. La primera de ellas contribuyó con mulares y diversos elementos y especialmente en la persona del Capitán NAZAR que la representó en la comisión.
Por su parte la IV Brigada Aérea permitió antes de la expedición, efectuar un profundo estudio de las características técnicas del Volcán Tupungato, merced a un estudio fotográfico obtenido a través de vuelos realizados sobre esa montaña en aviones a reacción, pertenecientes a esa base. Asimismo durante las últimas etapas aviones a reacción sobrevolaron frecuentemente el Tupungato alentando así a los escaladores en su esfuerzo final y ratificando la victoria del grupo tras haber observado en la cumbre la banderola de señalización allí dejada por los andinistas.
Asimismo cabe mencionar en modo especial, la muy eficaz colaboración del servicio Meteorológico de esta Brigada, el que realizó pronósticos especiales para el caso.
OPERATIVO “EL POTRO”
Hasta 1971 en la jurisdicción del Escuadrón 25 "Jáchal" de Gendarmería Nacional, se tenía al norte de la misma un cerro virgen, "EL POTRO", con una altura de 5.853 metros sobre el nivel del mar, situado en el macizo del mismo nombre, estaba hasta el 23 de febrero ese año., inexplorado andinísticamente.
Es así que contando con el sagrado entusiasmo de los montañeses, personal de esa Unidad, tuvo la dicha de escalar el mismo. Para ello fue necesario un largo peregrinar desde la Sección "Angualasto"
hasta donde estaría situado el campamento de ataque. Dicha marcha fue cubierta en su totalidad a lomo de mula.
La expedición estaba equipada con una radiomochila C TRP-4A-IKI y un walky-talkie "Motorola"; nosotros también llevábamos una, para asegurarnos las comunicaciones, por cualquier eventualidad; de todas maneras estábamos en permanente comunicación con el equipo de la base y por intermedio de éste con toda la red del Escuadrón. A tal efecto habíamos efectuado una codificación para entendernos más rápidamente, y era la siguiente: Jáchal ( Esc. 25 de Gendarmería Nacional- HOUSTON -Sección Angualasto : -Las Carachas : GEMINIS. I --Radio de la base: APOLLO. -Radio de ascenso: MOON.
El Club Andino Mercedario de la ciudad de San Juan, facilitó algunos elementos técnicos para esa entidad de montañeses nuestro sincero y humilde agradecimiento.
Integrantes de la Cordada que hizo Cumbre. -
Subalférez, D. Salvador Roberto Martinez.
-Sargento, Gerardo Rivero. -Cabo 1ro., Orlando Barriga. Integrantes de la Patrulla.
-Sargento 1ro., Pedro Eusebio Montaño. -Sargento 1ro., Zoilo Sosa (Enf. Ganado). --Cabo 1ro., Juan Cerpa (Enf. General). -Cabo, Ricardo Damián Ove. -Gendarme, Pedro Inés Gómez.
VOLCÁN OJOS DEL SALADO.
Un grupo de oficiales y tropa de la Gendarmería Nacional, integrada por los comandantes Santa Cruz Burgos, Raúl Andrade, 1 médico, 1 odontólogo, en un total de 30 hombres alcanzaron la cima de los Ojos del Salado el 15 de diciembre de 1958. Con ella es la cuarta vez que se alcanza el citado pico, donde encontraron testimonios dejados por los andinistas del grupo Halcón de Córdoba, que fueron los últimos en visitarla.
UNA ASCENSION AL MERCEDARIO
Para los primeros día del mes de enero del año 1960, llegaba a la Provincia de San Juan (República Argentina), procedente de la República de Chile, el Mayor del Ejército Chileno D. René Gajardo Torres, acompañado del andinista chileno Claudio Rosende Banker. Traían como misión la búsqueda del cadáver del andinista Vicente Chiaranda, desaparecido en una ascensión al cerro "Mercedario" en el mes de febrero del año 1959.
La expedición estuvo integrada por: Jefe de Patrulla al Subalférez C. Cdo. D. Ulises Jaime García. integrantes, Sargento del Cuerpo de Comando Raúl del Carmen Jofre, Cabo del Cuerpo de Comando, Lorenzo Saavedra y los Gendarmes de Cuerpo Comando Adán Toro, Franklin González, Justo Lira, Mario Alejandro Morales, Gilberto Manuel Molina y el Enfermero General Gendarme Joaquín Rivero.
El día 23 desde temprano empezaron los preparativos para instalar el "Campamento de asalto", siendo ubicado en el paraje denominado "Punta de la Olla", a 6.300 metros de altura, quedando en el mismo el Subalférez García, los Gendarmes Molina y González, el Cabo Saavedra y el Mayor chileno Gajardo Torres, con el propósito de continuar desde allí a pie la ascensión del cerro. Ese día el personal nombrado sintió los efectos de la fuerte puna reinante en el lugar, el fuerte viento y la temperatura de 15 a 17 grados bajo cero, empezó a minar las fuerzas físicas del personal, que alentadas hasta el máximo por su inquebrantable voluntad los impulsaba a continuar. Pero la naturaleza inhóspita y bravía obligó al Subalférez García y al Cabo Saavedra y Gendarme González, regresar al campamento base, quedando el mayor chileno Gajardo Torres y el Gendarme Molina.
Llegan a su cumbre el Mayor chileno Gajardo. Luego de efectuar las anotaciones en eI líbro de cumbres, donde el Gendarme Molina escribió: "Aquí estuvo presente Gendarmería Nacional por segunda vez, no teniendo éxito Ia búsqueda de Chiaranda. 25 de enero de 1960. Y el Mayor Gajardo Torres estampa: "Cerro Mercedario. Altura 6.900 metros. Estado del tiempo: frío. Llegaron a esta cumbre Gajardo y Molina en busca de Chiaranda sin tener éxito, emprendieron el descenso previo retirar los testimonios que fueron distribuidos: al Mayor Gajardo Torres, Bandera Argentina, con la inscripción Gendarmería Nacional - Escuadrón N° 26 - Barreal-San Juan, y un lápiz de color amarillo. Al Gendarme Molina, un papel tipo carta manuscrito con la siguiente leyenda: "Aquí llegaron Cabo 1° Miguel Eugenio Olivarez, Gendarmes Gilberto Manuel Molina y Franklin González. estos dos últimos vencedores deI "Ojo del Salado". Al regreso del campamento base, le fue entregado al Jefe de la expedición, Subalférez García, una Bandera Chilena de tela, dejada por la patrulla Chilena que buscaba a Chiaranda, cuya ascensión fuera realizada el 6 de marzo de 1959.
Así cumple Gendarmería Nacional su misión en las fronteras de Ia Patria.
7-POLICIA FEDERAL ARGENTINA EN EL ACONCAGUA
Vamos a incluir en esta sección, los relatos de las expediciones realizadas por el Suboficial DANTE HEBER GONZALEZ quien fue el primer efectivo de ésa Fuerza de Seguridad en lograr la tan ansiada cumbre. Dicho efectivo pertenece al numerario de la Delegación Mendoza de la Policía Federal Argentina”
Luego de varios años y varias cimas, preparamos en el año 1997, un ascenso al Aconcagua, junto a Daniel Emilio TELLO, amigo que se desempeña como Instructor de Educación Física. El día 16 de enero, comenzó la expedición.
Al día siguiente, a primera hora partimos hacia “Plaza de Mulas”, donde arribamos luego de 8 horas de caminata. Al otro día, comenzó el porteo de equipo hasta el refugio “cambio de pendiente”, lo cual realizamos durante la jornada, comenzando TELLO, a sentir los efectos del mal de altura, por lo que al otro día debió regresar a Mendoza, debiendo continuar en solitario el resto del ascenso, logrando la cumbre el día 22 de enero de 1997, a las 15.00 hs. dejando como testimonio de cumbre dos banderines, uno de ellos con la inscripción ”Circulo de Suboficiales de la POLICIA FEDERAL ARGENTINA”, y el otro con la inscripción “POLICIA FEDERAL ARGENTINA”, siendo en esta ocasión, el primer efectivo de la POLICIA FEDERAL ARGENTINA, en hacer cumbre en el Coloso de América.
En el año 1999, nuevamente organizamos otra expedición junto a TELLO, y Rubén Darío BIJINAY. El camino se inicio el día 4 de febrero de 1999. TELLO, comenzó a sentir los efectos del mal de altura, debiendo abandonar nuevamente la aventura, continuando yo el resto del camino junto a BIJINAY, quien el día 11 de febrero, en el ultimo tramo hacia la cumbre debió regresar también afectado por los males de altura, no logrando la cumbre por SEIS horas, logrando yo la cumbre en solitario nuevamente, a las 17.00 hs. del mismo día. En esta oportunidad, y por la hora, regrese tarde al Refugio Berlín, con el consiguiente peligro, ya que en ese momento se desato un fuerte temporal de viento, como así también por la rotura de un grampon ( plantilla de acero con puntas para el transito sobre hielo), sin el cual resbale varias veces sufriendo cuatro caídas deslizándome en cada una de ellas varios metros hacia abajo, considerando hoy que pude llegar al refugio solo con la ayuda de Dios, ya que a mitad de camino, pude hallar un grampon abandonado por algún otro andinista, que se adapto coincidentemente, con mi bota. Por ello, pude seguir el descenso, sino, hubiese tenido que permanecer allí, y seguramente, no estaría contando esta historia, ya que las condiciones atmosféricas eran extremadamente adversas, con una temperatura de 30 grados bajo cero, y ráfagas de viento de 150 km. por hora.
En esta ocasión deje como testimonio de cumbre un papel con el lema: “Ninguna cumbre es imposible, si eliges a Dios como tu guía”, dejando un banderín de la POLICIA FEDERAL ARGENTINA, el cual entregue en mano a un andinista Norteamericano que hizo cumbre detrás mío.
La ultima cumbre, tuvo lugar en el año 2001, comenzando la expedición el día 2 de enero, siendo yo el guía, ya que era el único que había conseguido llegar a la cumbre. Los integrantes fueron Daniel Emilio TELLO, y Andrés Juan CUBICINO. Esta vez, realizamos un plan de aclimatación y dieta a fin de que TELLO lograra una buena adaptación, y en esta oportunidad, pudiera lograr la cumbre, lo cual, gracias a Dios, pudimos lograr los tres, el día 12 de enero de 2001, a las 14.15 hs. En esta oportunidad, instalamos en la cumbre una placa de bronce, con la inscripción ”POLICIA FEDERAL ARGENTINA- NINGUNA CUMBRE ES IMPOSIBLE SI ELIGES A DIOS COMO TU GUIA” y la imagen de la Virgen de Lujan, y el escudo del Circulo de Suboficiales de la POLICIA FEDERAL ARGENTINA, la cual se halla en la cumbre hasta la fecha, ya que los integrantes de la patrulla de rescate de la Policía de Mendoza, quienes están durante toda la temporada en Plaza de Mulas y Refugio Nido de Cóndores, me lo confirmaron.
Por los ascensos recibí una medalla y un diploma de honor por el cual se me nombra Miembro Honorario de la Patrulla de Rescate de la Policía Mendocina, logrando una estrecha amistad con sus integrantes, y he recibido premios y felicitaciones de la Superioridad de nuestra institución por los logros conseguidos.
Estos logros los dedicamos: “A nuestros seres queridos, que nos apoyan y nos dan la fuerza para llegar a nuestro objetivo, a ellos que nos esperan, muchas veces sin entender por que partimos, a ellos que son la fuente de nuestra motivación y la energía que se necesita para alcanzar la cumbre soñada”.
En todas estas expediciones contamos con el desinteresado apoyo (entre otros) de un montañero como es el amigo de la Fuerza D. Rudy Parra
Cuando regrese, y pudo ver a la distancia la cima que yo había logrado, no tuve palabras para expresar lo que había vivido, y lo que sentía en ese momento. Y entonces, tome un lápiz, un papel, y escribí: “La montaña, el inca, y el sueño del cóndor: Luego de una fatigosa jornada, llegó a la cumbre, admiró la cruz y una pequeña pirca circular hacia el norte, que le sirvió para tomar un descanso protegido del viento, en el lugar se sentía una gran paz y un ambiente ancestral, le dio gracias a Dios por el momento que estaba viviendo y hechizado por el canto del viento sus ojos se cerraron en la cuna de la montaña y cual cóndor se elevo en un vuelo a través del tiempo, al hogar de los hijos de la montaña, vio como la adoraban y le ofrecían sacrificios en un rito sagrado que perdura a través del tiempo, como los Incas nuestras almas responden al llamado de la montaña. Fue solo un sueño, pero ahora lo comprendió todo, la montaña con sus arroyos, acarreos, con sus nieves eternas, sus fríos vientos y enriscadas cumbres nos da la oportunidad de superarnos, de descubrir que no hay limites, los limites los pone uno mismo, afloran nuestras fuerzas y debilidades, descubrimos el divino poder de Dios. Como los Incas, los andinistas somos adoradores de la montaña, pues de ellos heredamos el amor y el respeto a las altas cumbres, a nuestro modo también le ofrecemos un sacrificio que es nuestro “CORAZON”. Como el cóndor, nuestro sueño es encontrar la libertad de las alturas, en aquel lugar donde se unen la “TIERRA Y EL INFINITO”. |
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